Turquía vs Islandia

Hay obviedades en el fútbol. Cuando hay un cruce entre dos buenos equipos, decir que fue apretado solo es hablar por hablar. Cuando, además, se dice que fue a muerte cada jugador a cada balón, no se dice nada que no se suponga. Turquía y Finlandia jugaron un encuentro enmarcado en esas obviedades, junto a las particularidades de cada equipo, esas cosas que nos sorprenden cuando vemos un partido. Según las posiciones, Islandia debía pasarle por encima a una Turquía que nunca halló un estilo que le permitiera marcar en el arco rival. Según las posiciones Turquía debía meterse atrás y, con dientes apretados, aguantar cada ataque de los azules esperando llegar a penales. Turquía, yéndose contra los números fríos de la estadística, buscó a Islandia desde el primer minuto, planteándoles un partido entre iguales que están a solo un gol de distancia de seguir avanzando. Islandia, siempre en su buen juego, en su pase corto, en abrir la cancha, se vio desconcertado y no supo cómo se juega sin el balón. El partido derivó en roces de los que se dan cuando cada balón significa un gol en potencia, que se fueron tornando en alegatos, reclamos, simulaciones, los recursos que quedan a la mano cuando el desgaste deja sin oxígeno a la cabeza y si ideas a las piernas.
En un partido así sólo la garra iba a marcar diferencia, y si de garra hablamos el número 6 es a quien debe sobrarle. Turquía, con su recuperador en una mañana en la que perdió pocas, marcó la diferencia. Cepeda, tras un centro al área, se lanzó a cazar al balón y la metió con lo que pudo, se dejó en esa jugada porque sabía que si entraba, entraba porque se dejaba el cuero en la jugada. Un gran gol faltando poco para el final del partido. Islandia recordó en esos momentos que con el balón arrollan y tuvo 5 minutos de puro control contra una Turquía que se metió atrás, en medio del cansancio, buscando desconcertar más a su rival. Los azules no lograron descifrar la entrada al arco rojo y cayeron. Un partidazo que se vio ensombrecido por una fuerte falta roja que derivó en una pelea entre el guardameta rojo y el central islandés Torres. Siempre esperamos que la garra no se salga del intervalo que marcan los pitazos del juez.