Ginga

Uno de los dos finalistas del torneo Olympiacos 2017-2

Ganar puede volverse un hábito, pero sin duda, ganar no pasa porque sí. El trabajo, en el buen sentido no-capitalista de la palabra, tiene a entregar resultados. Bueno, no el trabajo, sino la constancia. Así lo demuestra Ginga. En su segundo torneo de F11 llega a la final, demostrando que el campeonato obtenido en F8, con su antiguo nombre Roma, fue más que bien merecido. Un equipo completo en todas las líneas se enfrentará a Derby para mostrar quién es el mejor, para tratar de dar cuenta de un rival constante en la defensa y efectivo en el ataque. Uno podría pensar que Ginga sólo se soporta en su ataque, lo cual no estaría mal pues Rugeles se ubica primero en la tabla de goleadores y, a menos que Sutta meta 2 en la final y Rugeles salga en blanco, será el goleador del torneo. No sólo es la eficacia arriba, sino la seguridad atrás. Cuando un equipo juega seguro, cuando confía en el bloque defensivo, juega más tranquilo. Pero este no es un equipo tacaño, no es de hacer un gol y meterse atrás, sino que juega de frente, juega bien, abriendo las bandas, tratando de sostener el balón y de ganar en el mano a mano. Este domingo esperamos ver un gran partido, con un Ginga que se la juegue toda por ser el mejor del torneo, ese que festejaremos justo antes de empezar con los buñuelos y los 50 de Joselito.