FInalísima Olympiacos

Qué final la que tuvimos este fin de semana en el Torno Olympiacos 2017-2. Derby y Ginga se jugaron todas sus armas en una final que, como cualquiera que merezca ser recordada, tuvo de todo un poco, de todo lo que, claro, vale la pena en el fútbol. En un gran encuentro, Ginga, que siempre se muestra veloz por las bandas y tiene un excelente paso de defensa a ataque, intentó vulnerar la defensa de Derby, comandada por el que siempre está: Duffa. Difícil por arriba, por abajo, centros laterales e intentos frontales, la línea defensiva estuvo siempre firme y Duffa, el “capi”, siempre mantuvo el control. En el ataque, Sutta y Jiménez, o como lo nombró el narrador ese día, el médico Jiménez, por lo preciso en sus intervenciones, comandaban para tratar de marcar el gol que los pusiera adelante. Del otro lado estaba Rugeles, el goleador, el ataque más efectivo y, además, la mejor defensa del torneo conteniendo cualquier avance rival.
Como es de esperarse en un partido tan cerrado, un cabezazo abrió la vía para desenredar todo. Gregory tomó en sus hombros el peso de la apertura del marcador y rompió la malla menos vencida del torneocon un cabezazo: Derby a la delantera. Se picó el partido, por supuesto. Nadie quiere perder una final y, a medida que pasaban los minutos, los jugadores de ambas escuadras entraron en un juego más de choque que de táctica o técnica. El alma de Ginga en el partido fue Diaz, que desde su propia cancha arrancaba las jugadas tratando de dar buenas salidas, sin comprometer el balón. Esta final dio cuenta de dos equipos de buen pie, pero mostraron que las tripas se ponen desde los centrales cuando los arqueros dan seguridad. Dos muy buenos porteros se encargaron de lo que era su papel y Diaz y Duffa metieron la garra, contagiando a todos por igual. ¿Dije roces? Claro que sí, pero jamás mala leche. Derby se iba sintiendo más campeón en cada momento, pero faltando poco, Ginga, en el pie de Villa, marcó el empate. ¡Y a penales!
Los penales no son una lotería. Esas son pendejadas. No es un bingo ni un carisellazo. Los penales muestran el enfrentamiento de dos seres que se juegan la vida, uno para fusilar, como si fuera la guerra y en el paredón estuviera el general rival; el otro se prepara para ser superhéroe, para desactivar bombas, para romper la lógica y la física. Dos seres y sus mentes frente a frente, tratando de adivinar al otro, tratando de hacerlo sentir pequeño, jugando no sólo con los minutos ya pasados, sino con el cansancio emocional, con la perspectiva, que más grande, que más pequeño. Derby hizo la Krul, esa con la que Van Gaal sorprendió a Costa Rica en Brasil. Si hablamos de juegos mentales, ese es el mejor. El tipo que entra al final para los penales, es porque es un experto. Bueno, méritos hay para quien los merece, Alianza Petrolera lo hizo antes que Holanda para ascender a la categoría mayor del fútbol colombiano. A la hora del cobro, siempre fallan los únicos que, por designio de las moiras, pueden hacerlo. Así como Maxi López vio a Boca pasar de ronda en libertadores tras botar el penal, siendo el mejor jugador de todo el partido, Duffa y Diaz botaron los suyos. El exceso de garra fue desactivado por los dos porteros. Y si sigue la trama, vea que ya sabe que Villa se volvió un anti-héroe, porque nadie le quita entrar de cambio en el segundo tiempo para empatar. Precisamente, por eso, eran los únicos tres con derecho divido a fallar.
Derby campeón. ¡DERBY CAMPEÓN! ¿Se necesita más que los gritos de victoria tras un gran partido? Sí, recordar a los que perdieron, porque van a volver a tomar lo que 12 pasos les impidieron.