¿Qué nos deja el primer partido de Superliga sobre los equipos?

Comenzó el fútbol colombiano, con el primer título del año. La superliga, al ser un titulo naciente, tiene la importancia de contar, mal que bien, para los equipos. Pero, en términos generales, nadie se mata por ser EL CAMPEÓN DE LA SUPERLIGA. Ahora bien, el peso del título, en esta ocasión, recae en los equipos que lo disputan. Millonarios y Nacional, campeones del año que pasó, tienen mucha historia en juego como para que el titulo carezca de cualquier importancia. Los azules vienen de ganar en diciembre, con el peso de recuperar una historia que cada día está más lejos. Nacional, quienes han sido los más beneficiados del formato de torneos cortos, ha sido el más constante de todos los equipos del país y, bajo Osorio y Rueda, lograron establecerse como el rival a vencer. Ahora bien, este de hoy no es el mejor Nacional.
En un partido en el que importaba más no perder, los dos mostraron que están crudos en varias cuestiones, pero se vio un fútbol decente, un fútbol que muestra el respeto que tienen las dos instituciones más grandes del país entre sí. El local pasó de ser un quipo menospreciado a ser un fuerte contendiente, principalmente por el profesor Russo. En el campín jugaron como campeones, aplomados, sabiéndose defensores del título y con un gran registro de partidos sin perder, en general y en casa. Precisamente el último en vencer al equipo embajador fue Nacional, después de que lo individual pesó más que lo colectivo en un partido en el que Millonarios metió al verdolaga y sacó figura a Armani, como en la mayoría de los enfrentamientos más recientes entre los dos equipos. Los nervios de los partidos contra Santa fe no aparecieron y Millonarios jugó, línea por línea, un partido sólido. Ya saben qué es ganar y, además, hacerlo de visitante. No hay que olvidar que el rival de enfrente es el equipo más exitoso del continente en los últimos años. ¿Qué le faltó al azul? Ayron no supo sortear su posición de extremo y le cerró los carriles a Preciado, cuyas subidas no fueron tan efectivas como nos tiene acostumbrados y, en la que sí salió, decidió botarse en vez de seguir con el balón. Ovelar no cuaja del todo y Montoya no es titular. Hay que ver cómo usa Russo al ex Deportes Tolima, pues el enlace no ha sido usado por Russo en su formación y parece que va a utilizarlo por la banda. Ojalá y le den tiempo a Silva con Montoya porque, así, nadie del rival va a ver el balón.
Por el lado verde no se sabe muy bien qué equipo vino a Bogotá. Faltó Vladimir Hernández, pero de resto no es claro quiénes jugarán como titulares. Claro, se sabe que Monetti vino a ocupar el arco, pero sin duda su nivel no es el de Armani, sino que está para disputarse el arco con Vargas. En la defensa se supone que Braghieri vino para hacer dupla con Henriquez, pero el que vio al Lanús de Almirón sabe que al profe le gusta la velocidad, y que tener a esos dos de centrales es, sencillamente, sabotearse. Entonces lo más probable es que el argentino haya llegado para sentar al actual capitán verdolaga y hacer dupla con de la Cuesta. De resto, sólo Campuzano es un suplente fijo y si los refuerzos provenientes de alguna etapa del granate llegaron en el mismo nivel que mostró Castellani, ninguno tiene para ser titular. Sobre los laterales de Nacional nada se sabe, sino que no hay fijos y que por la derecha hay muchos mientras que por la izquierda ninguno. Así las cosas, no hay cómo saber a qué jugará este Nacional ni con qué piezas lo hará.
Los dos son fuertes candidatos para la liga que arranca este domingo y habrá que ver a qué juegan en Medellín, donde Nacional saldrá a buscar y Millonarios tendrá muchos espacios para explotar con la velocidad en punta de sus jugadores. De anoche lo más destacable es, como siempre, Duque. Cuando los refuerzos de ambos conecten, tendremos dos equipos que, junto al Junior, estarán disputando todo lo que jueguen. Ojalá Santa fe y América se unan al combo, junto a Medellín y a Cali- el que menos posibilidades parece tener- para que el torneo esté tan entretenido como pinta de entrada.