Ovelar y su talento individual

Es difícil hacer el análisis de cualquier partido, sobre todo si es una final, pues siempre habrá discrepancias sobre el desempeño real de cualquier jugador y su incidencia en las distintas jugadas del desarrollo del partido.
Lo de Millonarios y Nacional es la muestra del retorno del equipo más grande en el fútbol colombiano, aquel que antes de la década de los 80 era considerado grande y el cual, a pesar del manejo desastroso de la D.N.E., mantuvo a una hinchada que respaldó a un equipo que estuvo más cerca de desaparecer que de conseguir algún logro importante, más allá de una copa Merconorte que cuenta pero poco importa. Anoche Millonarios mostró, frente a un rival que ha sabido crecer desde hace algún tiempo, que ya no es el que se golea, el que se da por servido, el que hace sufrir a su gente.
Nacional, del otro lado, se acostumbró a ganar. Desde que los torneos pasaron a ser semestrales, Nacional fue capaz de aprovechar para volverse el más veces campeón, a la par de consagrarse campeón de la copa libertadores. El equipo antioqueño ha mostrado seriedad deportiva y gerencial, convirtiéndose en la institución más galardonada del fútbol colombiano. Los verdes son un referente y han mostrado, gracias a sus procesos, equipos que son capaces de pasar, tranquilamente, hasta la final de la libertadores y ganársela. Si no hubiera sido por el desastre aéreo de Chapecoénse, Nacional habría levantado los dos títulos internacionales más importantes de la CONMEBOL.
Ahora bien, en los duelos más recientes entre los dos equipos queda en la memoria un Millonarios dominante, que jugó mejor que Nacional pero un Nacional que supo dar cuenta de los azules gracias a las armas individuales que tenía. Un Armani figurón y un Dayro capaz de armarse, él sólo, una jugada de gol, da cuenta de las dos últimas semifinales de la liga, las cuales fueron ganadas con goles de Dayro y con Armani como figura en los encuentros de ida y vuelta. Esta vez, con las inversiones del equipo azul, el diferencial individual fue embajador. Ovelar, quien llega gracias al manejo extraño de Char respecto del problema que representa Teófilo en todo camerino al que entra, tuvo dos y metió dos. Claro, el equipo azul, que por momentos, especialmente en el primer tiempo, fue superado ampliamente, tuvo un trabajo correcto en algunas líneas y destacado en otras. Macallister corrió todo el partido, lo cual tuvo resultado en la presión que llevó al error de De la Cuesta para el segundo gol del Búfalo. Dominguez, quien erró pases, cosa a la cual estamos acostumbrados, dio un buen manejo al mediocampo. Duque anuló a Vladimir y Fariñez respondió cuando tuvo que hacerlo. Quedan dudas sobre De los Santos y su juego cercano a la mitad de cancha ya que no es claro si estaba totalmente desordenado o si Gottardi lo puso allí para apoyar a Dominguez y que Duque se concentrara en Vladimir. En todo caso, en un partido muy cerrado, el que marcó diferencia esta vez fue de Millonarios, mostrando que su plantilla y su plan de juego pueden sostenerlo, pero que en partidos cerrados, esos que dan copas, el talento individual es de importancia capital pues Ovelar, junto a Montoya, son jugadores que fueron contratados para marcar diferencia.