Los pequeños se siguen asustando

Millones en el campo, pero sin jerarquía histórica

Las grandes marcas, porque ya poco de equipos de fútbol, han venido construyendo emporios multimillonarios para ganar títulos. Nos estamos malacostumbrando, más allá del problema ético que está de fondo, a ver compras por más de 200 millones de euros y nuevas cláusulas de recesión por encima de los 400 millones. No tardaremos mucho más, a este paso, en ver cómo esas gigantescas cláusulas son pagadas por los grandes equipos. De hecho, el fútbol competitivo está muriendo ya que los jugadores buscan los mismos 4 o 5 clubes para disputar los títulos internacionales y, quienes no pueden competir ante la falta de un propietario petrolero, están siendo relegados a vivir viendo irse a sus estrellas, formadas o no. Esta tendencia está dominando el fútbol, encabezada por equipos como el Chelsea, el Manchester city y, en su papel de nuevo del club de la champions, el P.S.G. Estos equipos no alcanzan a cubrir sus gastos con sus entradas monetarias, sino que entran en pérdidas que, en un mundo como el actual en el cual todo el dinero está acumulado en pocas manos, no es difícil que los números sean subsanados con tal de contratar de forma exagerada.
El P.S.G. es unos de los nuevos grandes que quiere ganar la Champions pues la liga francesa no le representa ningún problema. Claro, no la ganó la temporada pasada cuando Mbappé y Falcao lograron sacar campeón al equipo del principado, pero los parisinos rápidamente ayudaron al desmantelamiento del Mónaco y volvieron a la cumbre que, cada vez que la pierda, ya sea con Lyon, Niza o Mónaco, deben sentirse terriblemente apenados pues, en comparación con el equipo de la capital, todo el resto parecen amateurs con ayuda de cracks como Balotelli. Ahora bien, estos equipos tienen el problema de seguir siendo equipos chicos, sin historia y sin mayores logros. El Chelsea, por ejemplo, contó con la suerte de Abramovich y ya logró una champions y, en todo certamen, son tenidos en cuenta como favoritos, pero están lejos de ser un equipo tradicional, aún en una liga donde todos han descendido en algún punto de la larga historia del fútbol inglés. El City, que ahora con Guardiola parece el más opcionado a destronar a los grandes españoles, es otro equipo nuevo que, a punta de dinero, ha construido algo de historia en lo últimos años y un gran equipo para rivalizar con el gigantesco Manchester United. Ahora bien, a diferencia del Chelsea, los equipos históricamente chicos han demostrado que siempre les falta la jerarquía histórica para completar la tarea. Tal vez el caso del P.S.G. sea el más notorio, pues además es un equipo joven, nada tradicional en una liga comandada por el St. Ettiene en títulos. El año pasado falló ante el Barcelona, después de haberlo derrotado por 4 goles en París y, en este año le tocó el más veces ganador de la champions, que pasa por una crisis (el equivalente a una crisis para el Real Madrid), pues no está en copa del Rey y está lejos de la punta en la liga. La casta del Madrid (sí, el penal de siempre hay que contarlo para los españoles), permitió a un gran equipo parisino, que muchos esperaban arrollara, demostrar algo de fútbol y, ante los ojos del Bernabéu, Neymar desapareció y los blancos derrotaron, a punta de historia, a un equipo chico con muchos millones sobre el campo.
Esperaremos la vuelta para ver si Neymar está a la altura del reto que le han impuesto. Esperaremos ver qué hace el City con el equipo más caro del mundo cuando deba enfrentarse a los gigantes de España o al gigante Bávaro. Tal vez este sea el año de los nuevos grandes, o puede que sigan decepcionando en fútbol y jerarquía como hasta ahora han hecho.