El miedo que mueve el fútbol

Qué jartera ver un equipo metido atrás cuando El fantasma de las Champions pasadas lo visita.

¡Qué miedo que mete el Barza! El Chelsea, fiel al estilo que le ha dado copas, a esa defensa férrea, se metió atrás, con bus y todo, para evitar sufrir una derrota en Londres. Qué feo juegan, pero sobre todo, qué miedosos son. Recuerdo el Barcelona al que todos se le escondían, y si no lo hacían era terrible; hay que recordar un Messi haciéndole 4 goles al Arsenal, en el Camp Nou, para dale la vuelta a la serie, una serie que cualquier otro equipo habría tenido de para arriba, pero no el Barza, ellos no. Ese Barcelona de Busquets, Xavi, Iniseta y Messi sí que metía miedo, y metía tanto como goles, pues a todos les pasaban por encima. Que le pregunten al Madrid, que hoy en día anda de amores con Zidane porque por fin pudo ganar la Champions y, además, ganarse una liga. Temporadas de horror, en el Bernabéu y en Cataluña, para los merengues.
¿Este es ese Barza? ¡Claro que no! Sigue siendo un equipo top, uno de los mejores del mundo, tiene a uno de los mejores jugadores de la historia, pero sin duda ya no es el mismo. Ese buen juego del Barcelona, con total posesión, con Dani Álves desbordando, Messi jugando de falso 9, con dominio absoluto, ya no existe. Lo recordaremos siempre y, a pesar de no existir, aún mete miedo. Chelsea, pues sí, juega a eso siempre. Pero el absoluto miedo con el que sale a no perder no tiene justificación, sobre todo porque sus armas han cambiado. Jugar de esta patética forma tiene sus ventajas, sobre todo si los protagonistas son Cech y Terry y, sobre todo, si arriba está el pacificador marfileño: Didier Drogba.
Pero más allá de Chelsea ¿hasta cuándo habrá que temerle al Barcelona? La camiseta tiene mucho aire, y no es que se vaya al volver un equipo chico, o algo así, pero sus años de mayor esplendor están lejos de volver, sobre todo cuando Messi se acerca, cada día más, al retiro. Hay que jugarle de tú a tú al Barcelona, ya lo mostró el PSG el año pasado; mostrando además que el miedo empodera al Barcelona, que el miedo los hace parecer una bestia hambrienta que, ante la más mínima muestra, aprovechará para destruir a su rival.
Sí, empataron y el mejor jugador del Chelsea fue el peor jugador del Chelsea: Willian hizo uno y botó 3. Ahora a esperar en Cataluña que el Barcelona tenga el 95% de control de la bola y que, de pura suerte, no haya marcado gol para el momento en que la defensa blaugrana le de algún espacio a Hazard, Willian o incluso, ¿por qué no?, Moses. Pero todos sabemos que el Barcelona pasará y ojalá le toque algún equipo decente, como para ver un partido de fútbol interesante.